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10 propuestas clave en el documento final del Sínodo

Nuevos caminos para la Iglesia en la Amazonía

 (ZENIT – 31 oct. 2019).- El documento final elaborado por los participantes en la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Región Panamazónica sobre Amazonía: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral, recoge 120 propuestas, concentradas en la invitación, a partir de “la única conversión al Evangelio vivo, que es Jesucristo”, a cambiar nuestras actitudes en cinco dimensiones: una conversión integral, pastoral, cultural, ecológica y sinodal.

Todas las propuestas, redactadas por los 184 padres sinodales, las 35 “madres sinodales”, y los auditores, expertos y representantes indígenas, fueron aprobadas por las dos terceras partes de los 181 sinodales, siendo los tres puntos con menos apoyos los relativos a la ordenación de hombres casados (41 noes), el diaconado femenino (30 noes) y la elaboración de un rito amazónico propio (29 noes). Sin embargo, han obtenido el sí del 76%, 82% y 83% respectivamente.

  1. Ordenación sacerdotal de diáconos casados (p. 111)

El punto 111, en el 5º capítulo del documento, fue el que obtuvo menos consenso durante la votación, con 128 votos a favor y 41 en contra. Esta propuesta se enmarca dentro del apartado “La Eucaristía fuente y colmen de comunión sinodal”, del último capítulo, acerca de una conversión sinodal.

La propuesta se trata de “establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema”.

  1. Diaconado permanente femenino (p. 103)

La solicitud del diaconado permanente para la mujer se propone en el punto 103, votado por 137 a favor, 30 en contra y 14 abstenciones.

“En las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer”, escriben los participantes en el Sínodo.

Además, señalan que les gustaría compartir sus experiencias y reflexiones con la “Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres”, creada por Francisco en el 2016.

  1. Ministerio de la “mujer dirigente de la comunidad” (p. 102)

En los nuevos contextos de evangelización y pastoral en la Amazonía, donde la mayoría de las comunidades católicas son lideradas por mujeres, solicitan que sea creado el ministerio instituido de “la mujer dirigente de la comunidad” y reconocer esto, dentro del servicio de las cambiantes exigencias de la evangelización y de la atención a las comunidades.

“Reconocemos la ministerialidad que Jesús reservó para las mujeres”, suscriben en el documento. “Es necesario fomentar la formación de mujeres en estudios de teología bíblica, teología sistemática, derecho canónico, valorando su presencia en organizaciones y liderazgo dentro y fuera del entorno eclesial”.

Así, piden revisar el Motu Propio de San Pablo VI, Ministeria quedam, “para que también mujeres adecuadamente formadas y preparadas puedan recibir los ministerios del Lectorado y el Acolitado, entre otros a ser desarrollados”.

  1. Ministerios para laicos (p. 94)

En el punto 94, los participantes en la asamblea reconocer la necesidad de “fortalecer y ampliar los espacios para la participación del laicado, ya sea en la consulta como en la toma de decisiones, en la vida y en la misión de la Iglesia”.

Así, en el punto 95, escriben: “Es la Iglesia de hombres y mujeres bautizados que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal”.

  1. Organismo Eclesial Regional Postsinodal (p. 115)

En este apartado proponen crear un “organismo episcopal” que “promueva la sinodalidad entre las iglesias de la región, que ayude a delinear el rostro amazónico de esta Iglesia y que continúe la tarea de encontrar nuevos caminos para la misión evangelizadora, en especial incorporando la propuesta de la ecología integral, afianzando así la fisonomía de la Iglesia amazónica”.

Se trataría de un organismo episcopal permanente y representativo que promueva la sinodalidad en la región amazónica, articulado con el CELAM, con su estructura propia, en una organización simple y también articulado con la REPAM.

  1. Rito amazónico (p. 116)

El nuevo organismo de la Iglesia en la Amazonía debe “constituir una comisión competente para estudiar y dialogar, según usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico, que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico, con especial referencia a lo que la Lumen Gentium afirma para las Iglesias orientales”, indican en el último capítulo del documento.

“Debemos dar una respuesta auténticamente católica a la petición de las comunidades amazónicas de adaptar la liturgia valorando la cosmovisión, las tradiciones, los símbolos y los ritos originarios que incluyan dimensiones trascendentes, comunitarias y ecológicas”.

  1. Pastoral indígena (p. 27)

“Es urgente dar a la pastoral indígena su lugar específico en la Iglesia”, apuntan en el punto 27 del documento. Con el objetivo de “definir, elaborar y adoptar acciones pastorales, que nos permitan desarrollar una propuesta evangelizadora en medio de las comunidades indígenas, ubicándonos dentro del marco de una pastoral indígena y de la tierra”.

La Asamblea sinodal propone dos medidas: “Establecer y consolidar los organismos diocesanos de pastoral indígena con una acción misionera renovada, que escuche, dialogue, esté encarnada y con una presencia permanente”; y “aspirar a una Iglesia indígena con sacerdotes y ministros propios siempre unidos y en total comunión con la Iglesia Católica”.

Asimismo, en los puntos sucesivos, se propone crear unos equipos misioneros para acompañar a los migrantes y la formación de una Pastoral urbana (p. 35), con el objetivo de “defender el derecho de todas las personas a la ciudad”, e “incidir en las políticas públicas y promover iniciativas que mejoren la calidad de vida en el mundo rural evitando así su desplazamiento descontrolado”.

  1. Formación presbiteral y consagrada (p. 107)

Para los presbíteros amazónicos, se solicita una “formación más bíblica en el sentido de una asimilación a Jesús como se muestra en los Evangelios: cerca de las personas, capaz de escuchar, sanar, consolar, pacientemente, no buscando solicitar sino manifestar la ternura del corazón de su Padre”.

Además, observan que los centros de formación a la vida presbiteral y consagrada “deben insertarse, preferencialmente, en la realidad amazónica, en vista a favorecer el contacto del joven amazónico en formación con su realidad” (…).

Así, “en vista a ofrecer a los futuros presbíteros de las iglesias en la Amazonía una formación con rostro amazónico, inserta y adaptada en la realidad, contextualizada y capaz de responder a los numerosos desafíos pastorales y misioneros”, proponen un “plan de formación en línea con los desafíos de las iglesias locales y la realidad de la Amazonía”.

  1. Ecología integral (p. 67)

Ante la situación apremiante del planeta y de la Amazonía, la ecología integral “no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región”.

“La depredación del territorio viene acompañada del derramamiento de sangre inocente y de la criminalización de los defensores de la Amazonía”. Por ello, denuncian que es “urgente” enfrentarnos a la explotación ilimitada de la “casa común” y de sus habitantes.

  1. Pecado ecológico (p. 82)

En este punto, se propone “definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente”. Es un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 340-344) y contra la virtud de la justicia.

En este contexto, acordaron la posibilidad de “crear ministerios especiales para el cuidado de la ‘casa común’ y la promoción de la ecología integral a nivel parroquial y en cada jurisdicción eclesiástica, que tengan como funciones, entre otras, el cuidado del territorio y de las aguas, así como la promoción de la encíclica Laudato Si’“.

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